El reloj dio las 08:30 de la
mañana. Abrimos las ventanas y el astro rey iluminó nuestro rostro, era un buen
día para emprender en causas nobles. Agarramos nuestras herramientas de
periodismo, coordinamos el enlace y nos dirigimos al parque Central.
Al llegar, observamos la
masiva participación de la juventud y ciudadanos de la parroquia de Vilcabamba.
Sacamos nuestro teléfono, llamamos a la radio e iniciamos nuestra transmisión:
Gracias Oscar. Tenemos las
08:40 minutos. Nos encontramos en el parque Central del valle de la longevidad.
Es muy gratificante el observar la masiva concurrencia de la juventud a esta
causa que volverá el alma a la parroquia… el llamado dio resultados,
agradecemos por la aceptación… se prevé iniciar la minga desde el puente del
parque recreacional Yamburara hasta el puente de San Pedro de Vilcabamba… la
Fundación OneWorld Vilcabamba quien trabaja en esta idea, organizará a la gente
para realizar varias labores, entre ellas la limpieza del río Chamba, parque
Recreacional de Yamburara entre otras actividades.
El Director de la Fundación,
Paul León, nos dio una mano para coordinar y ayudar a la limpieza del río
Chamba, ahí presentamos nuestra ayuda al coordinador Wilmer Guamán, dirigiéndonos
al punto de inicio y, emprendimos con la tarea noble de mejorar el ambiente
de este afluente importante para la
parroquia de Vilcabamba.
Al no contar con un camino
junto al río, fue necesario ingresarnos por medio de él, para así avizorar y
recolectar de mejor forma. Durante todo el recorrido fue alarmante observar lo
encontrado, por citar: gallina en periodo de descomposición, eses humanas,
animales y ropa…
Hay que resaltar el grado de
ayuda y la predisponían de la juventud del valle, porque sin quejas y repudios
recolectaron todo, claro aún quedó por recoger porque el arrojo de basura a los
ríos y quebradas es grande.
Culminada la tarea,
brindamos otro informe, pero la energía del aparato transmisor nos jugó una
mala pasada, se terminó. Pero continuamos con la alegría de informar sobre esta
iniciativa que debería tener apoyo de las autoridades de la parroquia de Vilcabamba.
Algo que nos promovió la
rabia fue el saber que un grupo de trabajo se retiró a la casa, no por su voluntad, sino por no contar con la
predisposición de las autoridades al no gestionar las llaves para ingresar al sector
a limpiar. Hay que tomar esto muy en cuenta.
Ante todo, por medio de este
escrito llamo la atención a todos quienes queremos disfrutar del valle de la longevidad
a que cuidemos lo natural porque de ello depende la belleza de este lugar,
considerado curativo para enfermedades del corazón, pero también para el alma.
Es bueno resaltar aquella
frase que me motivo escribir la realidad de los afluentes de la parroquia de
Vilcabamba: “Ojos que no ven, corazón que no siente.”
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