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viernes, 30 de marzo de 2012

LA EFERVESCENCIA DE LOS LÍDERES

Franklin Jaramillo Castillo

Hoy en día se habla mucho del liderazgo y de las mujeres y hombres que abanderan los procesos que, lógicamente, tienen que ver con el desarrollo y progreso de sus pueblos. Esta tarea es más compleja cuando nuestros “líderes” fueron considerados como tales a través de un proceso democrático, cristalizado en las urnas, es decir sus responsabilidades no solo quedaron en ese entorno o grupo al que siempre representaron (barrio, club, asociación, cooperativa, partido, movimiento, etc.), sino que pasaron -en muchos de los casos del anonimato- a ser autoridad de una determinada jurisdicción.

Algunos de nuestros pueblos han progresa por esas mujeres y hombres que se han empoderado de una verdadera gestión y de fomentar un cambio, primero en el colectivo y luego en lo estructural. Pero también existen pueblos truncados y en el abandono absoluto ante la ineficiencia de sus administradores. Es decir los “líderes” no salieron ni el remedo de un chamico, que por cierto estos son más sabrosos que los anteriores y eso lo corroboran nuestros longevos al fumarse un envuelto.

Hay autoridades que van uno, dos y hasta tres periodos en sus cargos; llámense Asambleístas, Prefectos, Alcaldes, Concejales, Consejeros, Presidentes de Gobierno Parroquiales o Vocales; que al fin da lo mismo, porque sus responsabilidades es que en un solo equipo de trabajo logren el adelanto de su tierra; claro esto es posible cuando existen consensos, pero sobre todo cariño y amor por ese territorio que les brindó la oportunidad de administrar o fiscalizar su adelanto. No hay que descuidar que en muchos de los casos esos “líderes” llegaron por obra y gracia del espíritu santo, dicho de otra forma y como lo dice nuestro pueblo “se les apareció la virgen”.

Desgraciadamente, el milagro a veces solo les ha funcionado para llegar a esa plataforma política que muchos de los “líderes” la han visto o utilizado como el escenario para sus beneficios y fines electorales, más no como el espacio para formular propuestas, proyectos, planes o cualquier otra herramienta de planificación que les dé luz verde para poder acercar a sus “representados” a satisfacer sus necesidades, que en algún momento -ellos mismos- nos ofrecieron cuando andaban suplicándonos un voto con el megáfono en la boca, saludando desde sus vehículos de campaña, con el afiche debajo del brazo, visitándonos de puerta en puerta o exponiéndonos ofertas como en bazar de fiesta de cualquiera de nuestros pueblos.

Quizá ya se les olvidó a los “líderes” la época de campaña cuando la efervescencia de llegar a la palestra pública los hacía trabajar mañana, tarde y noche e ir armando estrategias o maquinando cualquier jugada con el propósito de cumplir su cometido, el de llegar al poder. Si ese fue el empeño con el que iniciaron las cosas: ¿Por qué a medio camino han bajado la guardia? ¿Han desmayado su accionar o están cansados? ¿Sólo se contentan con asistir unas cuantas horas o ir únicamente a las sesiones?. Las interrogantes a una declive gestión, que es notoria en muchos casos, nos las planteamos los ciudadanos que vemos las cosas con preocupación, ya que de esta forma no podremos continuar con un proceso de desarrollo desde lo rural o urbano.

Quienes hemos honrado con nuestros votos a esos “líderes” en varias ocasiones nos sentimos traicionados considerando el nuevo modelo de gestión que hoy se ha implementado en nuestro país, buscamos resultados… sí resultados y que en varios de ellos no se los está observando. Por citar un ejemplo: cuáles han sido sus aportes o vinculación en la formulación de los Planes de Desarrollo y Ordenamiento Territorial. Quizá a algunos todavía no les queda claro que los PDyOT son estrategias para invertir en educación, salud, infraestructuras y en aspectos específicos que son necesarios para el desarrollo de un pueblo de manera que toda la población tenga iguales oportunidades y las mejores condiciones de vida.

Cuidado los sorprenda el mismo ejercicio democrático con el que fueron electos y someter a consulta su continuidad en el cargo. Es necesario recordar a los “lideres” que todos los ciudadanos podemos hacer uso de uno de los derechos constitucionales establecido en el Art. 105 de la Constitución “… revocar el mandato a las autoridades de elección popular… ” No se sientan del todo tranquilos, quizá a quienes ya se les solicitó se salvan, pero la ley es clara y se lo podrá hacer cumplido el primero y antes del último año del periodo para el que fue electa la autoridad cuestionada… Usted que conoce a su “líder” tiene la última palabra. 

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