![]() |
| Franklin Jaramillo Castillo |
Hoy
en día se habla mucho del liderazgo y de las mujeres y hombres que abanderan
los procesos que, lógicamente, tienen que ver con el desarrollo y progreso de
sus pueblos. Esta tarea es más compleja cuando nuestros “líderes” fueron
considerados como tales a través de un proceso democrático, cristalizado en las
urnas, es decir sus responsabilidades no solo quedaron en ese entorno o grupo
al que siempre representaron (barrio, club, asociación, cooperativa, partido,
movimiento, etc.), sino que pasaron -en muchos de los casos del anonimato- a
ser autoridad de una determinada jurisdicción.
Algunos de nuestros pueblos han
progresa por esas mujeres y hombres que se han empoderado de una verdadera
gestión y de fomentar un cambio, primero en el colectivo y luego en lo
estructural. Pero también existen pueblos truncados y en el abandono absoluto
ante la ineficiencia de sus administradores. Es decir los “líderes” no salieron
ni el remedo de un chamico, que por cierto estos son más sabrosos que los
anteriores y eso lo corroboran nuestros longevos al fumarse un envuelto.
Hay autoridades que van uno, dos y
hasta tres periodos en sus cargos; llámense Asambleístas, Prefectos, Alcaldes,
Concejales, Consejeros, Presidentes de Gobierno Parroquiales o Vocales; que al
fin da lo mismo, porque sus responsabilidades es que en un solo equipo de
trabajo logren el adelanto de su tierra; claro esto es posible cuando existen consensos,
pero sobre todo cariño y amor por ese territorio que les brindó la oportunidad
de administrar o fiscalizar su adelanto. No hay que descuidar que en muchos de
los casos esos “líderes” llegaron por obra y gracia del espíritu santo, dicho
de otra forma y como lo dice nuestro pueblo “se les apareció la virgen”.
Desgraciadamente, el milagro a veces
solo les ha funcionado para llegar a esa plataforma política que muchos de los
“líderes” la han visto o utilizado como el escenario para sus beneficios y
fines electorales, más no como el espacio para formular propuestas, proyectos,
planes o cualquier otra herramienta de planificación que les dé luz verde para
poder acercar a sus “representados” a satisfacer sus necesidades, que en algún
momento -ellos mismos- nos ofrecieron cuando andaban suplicándonos un voto con
el megáfono en la boca, saludando desde sus vehículos de campaña, con el afiche
debajo del brazo, visitándonos de puerta en puerta o exponiéndonos ofertas como
en bazar de fiesta de cualquiera de nuestros pueblos.
Quizá ya se les olvidó a los “líderes”
la época de campaña cuando la efervescencia de llegar a la palestra pública los
hacía trabajar mañana, tarde y noche e ir armando estrategias o maquinando
cualquier jugada con el propósito de cumplir su cometido, el de llegar al poder.
Si ese fue el empeño con el que iniciaron las cosas: ¿Por qué a medio camino
han bajado la guardia? ¿Han desmayado su accionar o están cansados? ¿Sólo se
contentan con asistir unas cuantas horas o ir únicamente a las sesiones?. Las
interrogantes a una declive gestión, que es notoria en muchos casos, nos las
planteamos los ciudadanos que vemos las cosas con preocupación, ya que de esta
forma no podremos continuar con un proceso de desarrollo desde lo rural o
urbano.
Quienes hemos honrado con nuestros
votos a esos “líderes” en varias ocasiones nos sentimos traicionados
considerando el nuevo modelo de gestión que hoy se ha implementado en nuestro
país, buscamos resultados… sí resultados y que en varios de ellos no se los
está observando. Por citar un ejemplo: cuáles han sido sus aportes o
vinculación en la formulación de los Planes de Desarrollo y Ordenamiento
Territorial. Quizá a algunos todavía no les queda claro que los PDyOT son
estrategias para invertir en educación, salud, infraestructuras y en
aspectos específicos que son necesarios para el desarrollo de un pueblo de
manera que toda la población tenga iguales oportunidades y las mejores
condiciones de vida.
Cuidado los sorprenda el mismo
ejercicio democrático con el que fueron electos y someter a consulta su
continuidad en el cargo. Es necesario recordar a los “lideres” que todos los
ciudadanos podemos hacer uso de uno de los derechos constitucionales
establecido en el Art. 105 de la Constitución “… revocar el mandato a las autoridades
de elección popular… ” No se sientan del todo tranquilos, quizá a quienes ya se
les solicitó se salvan, pero la ley es clara y se lo podrá hacer cumplido el
primero y antes del último año del periodo para el que fue electa la autoridad
cuestionada… Usted que conoce a su “líder” tiene la última palabra.

0 comentarios :
Publicar un comentario