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| Eduardo Rengel- Articulista |
Hace
varias décadas atrás el Valle de Huilco Pamba se hizo conocer al mundo entero
con la publicación de un par de artículos en revistas de renombre y de
circulación a nivel internacional por las cualidades únicas que este presentaba
como benéficas para el alivio de las enfermedades del corazón.
Pasaron
algunos años y aparentemente nada pasaba, el valle conservaba la tranquilidad, pero, poco a poco fueron llegando personas
interesadas en la paz que transmitía el hermoso valle y, fueron poblando áreas que antiguamente
estaban dedicadas a la agricultura o simplemente tenían vegetación.
Algunos
foráneos emprendieron negocios turísticos y obviamente se comenzó una dinámica
diferente de visita a este paraje uno de tres en el mundo que presenta estas
características especiales y particulares.
Con
la difusión de las bondades de Vilcabamba entre uno de los varios factores, la
gente pensó en mudarse para poder disfrutar más a menudo de un clima agradable
y tranquilo.
Comenzó
desde la década de 1990 a 2000 un proceso de crecimiento desmesurado y
espontaneo de los asentamientos humanos, se sumó a esto la visión de negocio y
especuladora de ciertos “inversionistas” que empezaron a promocionar este tipo
de “negocio” con muy buenos resultados; a partir de ahí se encareció el precio
de las tierras al punto que ahora resulta imposible adquirir un terreno a no
ser que se tengan muchos recursos.
Según
un análisis serio y consensuado a criterio del Mg Sc. Julio Hidalgo un amante
de este hermoso valle lo que se está sucediendo es un error de grandes
dimensiones que como consecuencia logrará que en poco tiempo como máximo cinco
años nadie querrá ir a este lugar al
menos por las características originales que lo hacen único como ya se ha
definido puesto que habrá perdido su encanto.
Cuando
uno va a una zona rural a un pueblo, lo que quiere es disfrutar el olor de la
naturaleza, extasiarse con su tranquilidad disfrutar del paisaje y eso es
precisamente lo que se está perdiendo.
Antecedentes
dan cuenta de que el valle de la longevidad se ha vuelto un sitio a veces hasta
peligroso con eventos de violencia y
atracos a personas y viviendas que han alejado a más de un residente.
La
longevidad producto de un estilo de vida rodeado de naturaleza y de agua pura
con propiedades de detener el paso del tiempo también se ha visto seriamente afectado
y será cosa del recuerdo.
Tras
del proceso de urbanismo salvaje hay connacionales que lucran con la
explotación de tierras y de cambiarles el uso tradicional sin respetar los más mínimos
y lógicos lineamientos por básicos que sean, por lo que se pierde día a día o
de deterioran recursos como suelo, vegetación, ríos es decir este paraíso
patrimonio de la humanidad.
No
hay una cultura de ética en el urbanismo si no que más bien el desarrollo
urbanístico está completamente entregado al libre mercado.
La
débil institucionalidad heredada contribuye a este panorama desolador por lo
que es urgente y preciso la implementación de instrumentos técnicos y legales
de planificación del territorio con verdadero sentido de la realidad que nos
queja y sin compromisos perversos de ninguna clase.
Es
inaudito saber que estos procesos urbanizadores poco o nada dejan para la
población o para las instituciones encargadas de velar por el bienestar
colectivo, los impuestos producidos por estas verdaderas mansiones evaluadas en
cientos de miles de dólares pagan menos tributos que una casa muy modesta de la
ciudad de Loja.
Simplemente
no se puede dejar que los urbanizadores hagan lo que mejor les parece a costa
de la destrucción de un recurso invaluable,
por lo tanto la hoja de ruta debe ser muy bien trazada y dejar bien
claro lo que se puede y no se puede hacer en materia de urbanismo.
Este
icono de la paz y la tranquilidad debe estar sometido a estrictos y severos controles
por parte de la autoridad y buscar darle un blindaje a otro nivel a fin de que
se mantenga y se proteja.
Se
debe dejar de especular con la tierra,
se debe dejar de destruir lo poco que nos queda y que nos alegra el alma.
¡La
hora de tomar conciencia y de actuar de todas y todos nosotros es ahora!
¡Vilcabamba
viva por siempre!

1 comentarios :
La desgracia de Vilcabamba tiene varias aristas, según mi punto de vista. Hasta donde yo sé, no existe regulación alguna de conservación arquitectónica. Y el resultado es que la arquitectura tradicional del valle, simple y armónica, que alguna vez existió, desaparece al punto de que en Vilcabamba existe una sola, si, leyó bien, una sola esquina cuyas 4 casas son de tipo tradicional. El cemento, las columnas griegas y las ventanas polarizadas se imponen ahora, estructuras de dos pisos, etc. Se ha perdido para siempre la imagen de un pueblo colonial.
Peor aún: todo el mundo se jacta de las propiedades curativas de Vilcabamba. Pero el agua de los ríos corre cada vez con más detergentes, el aire se ensucia cada vez más con la mayor afluencia de vehículos y la deforestación de Huilcos que otrora abundaba en el valle que lleva su nombre (el huilco es un extraordinario productor de oxigeno) y un factor más relevante en lo que a salud respecta: el cambio en el ritmo de vida. Vilcabamba se caracterizaba por ser un pueblo de ritmo tranquilo y reposado. Con una población dedicada casi exclusivamente a la agricultura, los habitantes de Vilcabamba se levantaban de madrugada a trabajar en la tierra y se acostaban -como se dice- "con las gallinas". Era gente de casas sencillas, de piso de tierra, sin grandes ambiciones pero con un gran sentido del humor, con una capacidad ahora perdida de ayudar al prójimo y de vivir sencillamente. Personas humildes y conectadas a su entorno, que eran sabias en el uso de la medicina natural que el mismo valle les proveía (conocimiento que también está en proceso de extinción). Según mis más profundas convicciones es éste uno de los principales factores de la longevidad e integridad física y mental de sus habitantes: su sencillo modo Lo que hizo al Valle de la Longevidad mundialmente famoso no está desapareciendo: ya desapareció. Por último, quienes son la bandera comercial de Vilcabamba, utilizados en casi todas las publicidades de hoteles, aguas, cigarrillos, comidas, hotelería, tiendas, etc: sus ancianos. Dejados de lado, han visto su mundo cambiar a un punto inimaginable. Lo peor es que sus mayores herencias -la medicina natural, su manera sana de vivir- han sido olvidadas y hasta cierto punto, rechazadas por las nuevas generaciones de vilcabambenses cuyas principales aspiraciones son de orden material. Vilcabamba es un lugar que a gritos pedía un consejo de ancianos, no un geriátrico, pero ya es tarde. En Yamburara tuve la tristeza de ver hace un par de semanas a una gran amiga, una verdadera reina del valle, la señora María Cabrera, símbolo de entereza, humildad, humor y fuerza de espíritu peleando su última batalla. Y en ella vi simbolizado la actualidad de Vilcabamba, la agonía de sus tradiciones más nobles y el olvido. Soy extranjero, pero amo el valle. Tuve la suerte de conocerlo antes del gran cambio, de tener a mis hijos aquí y ser testigo de esta última década de apertura al mundo. ¿Qué vendrá en el futuro? No lo sé, pero por respeto y honor a la memoria de lo que fue alguna vez el Vilcabamba, espero de corazón que se produzca una conciencia de lo que perdimos y lo que podemos ganar con un cambio de actitud más espiritual y menos mercantilista. Saludos,
Andres Vaccaro
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