Diario "El Huilco"
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VILCABAMBA EL VALLE SAGRADO

Este es un aporte de diario El Huilco.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Un pedacito de Vilcabamba

Fuente imagen: Trabajo en Español (blogger)

Ayer por la mañana tuve la suerte de tener en mi casa a un vecino de Linderos. Bajé al pueblo temprano para comprar un poco de leche, y me encontré con la sorpresa que en una de las bancas del parque frente a la iglesia, acompañado de unos bombos y de dos compañeros músicos, estaba Floro Ochoa, un verdadero personaje de la vida de Vilcabamba, a quien aprecio mucho desde hace varios años. 

Saludamos con gran dicha y de inmediato le pedí que me acompañe a mi casa para que conozca, algo que le tenía ofrecido hace tiempo, y que de paso comparta nuestro desayuno. Así mismo lo hicimos. Cuando llegamos mi perrita le saludó cariñosamente; Lucia mi mujer, aun en pijamas se sorprendió de tan ilustre visita y le expresó bienvenida. ¡Don Floro, que gusto verle! Él tomó asiento en nuestra mesa, y en el rato de servirle él entonó una canción con su quena, hecha de tubo de plástico de pvc, por un lado la embocadura para soplar aire, y de la otra punta un tapón de rosca de color rojo el cual le daba un aire de sofisticación al instrumento. Fue una pieza hermosísima la que tocó. Conversamos mientras nos servíamos huevos de campo, cocinados tibios.

Nos contó que recientemente se cayó de su burro, que quedó inconsciente y al despertar su cabeza estaba empapada de sangre. Ahora tiene un chibolo ahí. Y nos contó de su estadía en el hospital debido a un trago que le convidaron y que no le sentó bien a su salud. Tuvieron que ponerle varios sueros para limpiarle tan desastrosa ingestión que le afectó al hígado. Nos habló también de su tristeza que nadie fue a visitarle durante los cuatro días de hospital.
Floro, es un hombre que pasa de los 80 años, y con una alegría tan grande me invitó a recorrer las montañas, ir al cerro Campana, y a visitarlo para tomar leche de burra en su casita en Linderos, donde todavía vive acompañado de sus burros, sus cabras, chanchos, y una multitud de gallinas.

Para irse nos cantó un pasillo ecuatoriano que nos habló del camino del amor. Nuevamente le acompañé, esta vez hasta el parque, donde él se encontró por lo menos con una decena de sus contemporáneos, todos cariñosos entre ellos, se dirigían hacia Yamburara para una presentación musical gratuita que ellos iban a protagonizar. Él hace presentaciones cuando le piden y le pagan el pasaje.

Vilcabamba tiene en estos personajes el encanto de la Vida. Los dedos chuecos, labradores de la tierra, también pueden jugar con la quena y hacer cantos que nos alegran y embellecen el alma. Gracias Floro por la luz que emanas.

Autor: Sr. Jose Hualca

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