Diario "El Huilco"
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VILCABAMBA EL VALLE SAGRADO

Este es un aporte de diario El Huilco.

miércoles, 6 de julio de 2011

La historia es el presente de nuestros recuerdos


La parroquia de Vilcabamba, tiene sus privilegios, que no sólo recaen en su gente que sobrepasa los cien años de edad, sino por la cultura que poseen y el ambiente natural existente.
Esta población guarda mucho misterio, que aún no ha sido resuelto; entre ello podemos destacar, el encantamiento del cerro Mandango y la Guaranga, el agua de hierro como fuente de fuerza, el aparecimiento de seres sobrenaturales, entre otros.
De forma muy personal, nos causa mucha incertidumbre, curiosidad e incluso un reto, resolver todo lo que guarda este lar de la ciudad castellana o más bien conocida como el cantón Loja.
En un día lleno de luz, con sonido ambiental de por medio, me refiero a los cantos de las aves que habitan el lugar, nos llegó la idea de contribuir a esclarecer aquellos cuentos y leyendas que han causado sonrisas a los nativos y admiración en visitantes.
El primer asunto a resolver fue el misterio del cerro Mandango; quien sobresale como  un enorme castillo histórico en ruinas. Es muy visible ante los ojos de moradores y turistas.
La cumbre posee varias formas: al arribar al valle desde la parte alta, es decir del sector Cararango tiene representación de una fortaleza, pero si sobresalimos del territorio en vía a la parroquia Yangana asemeja a un inca recostado.
Por mayor conocimiento, nos propusimos peguntar sobre esta cima, que posee una forma muy atractiva para quienes poseemos la oportunidad de observarlo. En el recorrido encontramos a varios nativos, especialmente jóvenes que supieron brindarnos información pero contrastó con lo anteriormente expresado. El destino nos premió ese día, porque acertamos con un anciano, llamado Noé, quien nos proporcionó datos relevantes de la leyenda.
Con su experiencia marcada en el rostro, y los ojos fijos en vuestros cuerpos, el sabio, lo destinamos así por su forma de expresión, inició el relato. La  voz del señor llamó nuestra atención orientándonos exclusivamente al paso de su narración. Él con la sencillez que caracteriza su personalidad indicaba:
- Hay muchas cosas que sobresalen de este cerro; cuando era niño mis padres manifestaban que el Mandango y la Guaranga peleaban, esto porque cada uno de ellos eran encantados, es decir poseían vida. El uno botaba granos de oro, y el otro pepas de café de plata, en definitiva ambas partes luchaban con los productos agrícolas que existen en este sector, pero en valor de oro y plata. Esto terminó, hasta que la gente, en obligación, ubicó una cruz en la cima de cada cerro, desde ahora en adelante las peleas no se han pronunciado. Se presume que toda la riqueza de estos gigantes es resguardado por criaturas sobrenaturales.
Sin lugar alguno, el anciano sabía lo que decía, pero en nuestro razonar se encontraba la duda. Luego de platicar nos dirigimos a visitar personalmente la cumbre. Así que caminamos en dirección a Yangana. En este transcurso surgió un problema, no sabíamos en donde se encontraba la entrada, preguntamos, y nos condujeron por un camino no muy apto, pero decidimos continuar.
En un largo trayecto de cuesta, con el sudor en la frente y el cansancio en todo el cuerpo llegamos a la cruz; constatando que es real lo que expresaba el sabio. 
Dirigimos nuestra mirada y la vista panorámica en lugar fue formidable, pudimos visualizar todo Vilcabamba y unas poblaciones aledañas. Pero el motivo de nuestra visita no se resolvió, porque no encontramos ningún rastro de lo que la leyenda comentaba. Lo que llamó, nuestra atención fue la existencia de una pequeña laguna a las laderas de este gigante, pero en extinción.
Con la sonrisa en el rostro y la admiración por la belleza que existe,  comprendemos que la parroquia de Vilcabamba no posee oro, sino riquezas que llenan el alma de paz y la vida de alegría.

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